my life without me without you!
Me gustan las noches en vela, el trasnochar, las copas, la fiesta. No me gusta la televisión. Amo y odio el número 4. Colecciono recuerdos, fotos, papeles y billetes de autobús. Recuerdo primeras locuras. El negro me marea y el rojo me altera. Las ganas de ser feliz forman parte de mí día a día y me acompañan hasta que me duermo. No tengo miedo a la muerte. Hablo a todas horas, pero adoro el silencio. No comparto mis secretos con cualquiera y nunca lo haré. Me cuesta expresar mis sentimientos. Amo las mañanas frías de invierno y el frio en la cara pero extraño el picor del sol sobre las piernas a primera hora de la tarde. Me encanta la música que otros no saben apreciar, me encanta sentirla. Me encantan los abrazos largos. Odio el chocolate. Casi tanto la Coca-Cola. Soy amiga de mis amigos. Temo al dolor, pero aun así me arriesgo a sufrir. Detesto las comparaciones y a la gente que se pasa de lista. Sonrío siempre que tengo la oportunidad y me apasiona ir descalza por la vida.

-¿Te puedo pedir una cosa?
-Sí, dime
-No te acostumbres a mí.
-¿Cómo?
-Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad matutina, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo. No te acostumbres… enserio
-¿Y eso a que viene?
-A nada simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos a esas cosas si estás acostumbrado
Ya sonaba alto antes de que naciéramos. Hemos venido al mundo y como generación sin nombre tenemos todos unas ganas insaciables de comernos el mundo. Nacidos desde el más triste orgasmo hasta la única ilusión de dos personas. Dentro de una maldita contradicción. Hechos de un plástico no muy resistente, con una dosis de cinismo que supera lo recomendado por la fábrica. Esperanza de un futuro borroso, engañoso. Muertos en vida en plena sobredosis, en pleno subidón cerramos los ojos y nos importa muy poco lo que pueda llegar a pasar. Resaca acumulada por generaciones que depositan demasiada confianza, resaca de antaño acumulada en un sólo ser. Somos buenos en cosas malas, y malos en cosas buenas, o eso dicen, o eso no se cansan de decir. Creyentes de la nada, del ahora, de lo poco que hay. No en ninguna fe ciega, culpables de no ver más allá de lo que significa una piedra esculpida. Culpable también por renegar un sistema lleno de pequeñas fracturas. Somos paradojas. Pero también somos tan distintos que encerrarnos en el mismo sobre viene a ser negarnos lo que aún no sabemos.
¿Soy una buena persona haciendo cosas "malas"… o una mala persona haciendo cosas "buenas"?

“La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”.
..La música y el mito trágico son, en un mismo plano, la expresión de la facultad dionisiaca de un pueblo, y parecen inseparables. Ambos derivan de una esfera del arte que, por lo mismo, es apolínea; ambos alumbran una región de armonías dichosas en las que se extingue deliciosamente la disoancia y se desvance la horrible imagen del mundo; ambos juegan con el aguijón del dolor, confiando en el poder infinito de sus encantos; ambos justifican por este juego la existencia de <<>>. A los ojos del apolíneo, el instinto dionisiaco se manifiesta aquí como la fuerza asrtística primitiva y eterna, que llama a la vida al mundo entero de lo ilusorio, de lo aparente, en medio del cueal es necesaria un anueva ilusión transfiguradora para retener en la vida el mundo animado de la individualidad. Si nos fuese posible imaginar la disonancia hecha carne – ¿y qué es el hombre sino esa disonancia hecha carne? -, para poder soportar la vida, esta disonancia tendría necesidad de una admirable ilusión, que le ocultase su verdadera naturaleza bajo un velo de belleza. Este es el verdadero fin del arte apolíneo; el nombre de Apolo resume aquí para nosotros esas ilusiones innúmeras de la bella pariencia que hacen, en cada momento, digna de ser vivida la existencia y nos empujan a vivir el instante que sigue.
La música, el arte ilusorio que nos motiva a seguir caminando cuando la realidad se hace carne viva; condimento que endulza los tragos amargos; nube donde acurrucarnos cuando la tormenta se hace visible.
Only someone who's morally superior. Can possibly and honestly deserve. To rule my world.
NIETZSCHE 107 Si no hubiéramos tolerado las artes ni ideado este tipo de culto de lo no verdadero, el conocimiento de la no verdad y mentira universales que nos proporciona hoy la ciencia -el reconocimiento de la ilusión y el error como condiciones de la existencia cognoscitiva y sensible- no sería en absoluto soportable. Las consecuencias de la honradez serían la nausea y el suicidio. Sin embargo, nuestra honestidad tiene una fuerza de signo contrario que nos ayuda a eludir tales consecuencias: el arte entendido como la buena voluntad de la apariencia. No siempre impedimos a nuestro ojo redondear debidamente, crear formas poéticamente definidas: y entonces no es ya el eterno inacabado lo que transportamos al flujo del devenir; porque pensamos transportar una diosa, y nos sentimos orgullosos y como niños en este servicio que le rendimos. En cuanto fenómeno estético, nos es aún soportable la existencia y mediante el arte se nos conceden el ojo, la mano y sobre todo la buena conciencia de poder hacer por nosotros mismos semejante fenómeno. ¡Debemos de vez en cuando, descansar del peso de nosotros mismos, volviendo la mirada allá abajo, sobre nosotros, riendo y llorando sobre nosotros mismos desde una distancia de artistas: debemos descubrir al héroe y también al juglar que se oculta en nuestra pasión de conocimiento; debemos, alguna vez, alégranos de nuestra locura para poder estar contentos de nuestra sabiduría! Y justamente porque en última instancia somos graves y serios y más bien pesos que hombre, no hay nada que nos haga tanto bien como la gorra del granujilla: la necesitamos para nosotros mismos -todo arte arrogante, vacilante, danzante, burlesco, infantil y bienaventurado nos es necesario para no perder esa libertad sobre las cosas que nuestro ideal nos exige. Sería para nosotros una recaída dar precisamente con nuestra susceptible honestidad en el mismo centro de la moral y por amor de exigencias más que severas, puestas en este punto en nosotros mismos, volvernos también nosotros monstruos y espantajos de virtud. ¡Debemos estar por encima incluso de la moral: y no sólo estarnos ahí arriba empalados, con la angustiosa rigidez de quien teme a cada momento resbalar y caer, sino, además, flotar y jugar sobre ella! ¿Cómo podríamos, por ello, prescindir del arte, incluso del juglar? ¡Mientras continuéis experimentando de algún modo vergüenza de vosotros mismos, no estaréis entre nosotros!

A veces las cosas se ponen algo díficiles,pero sabes que siempre conseguimos lo que queremos. Nuestra promesa sigue en pie y yo voy a hacer todo lo posible por conseguir que todos los días nos demos las buenas noches. Ya verás, en unos meses nos reiremos de todo lo que discutimos, mientras nos perdemos por Madrid.
Lo bueno del tiempo es que un día cualquiera puede destruir todos los esquemas de tu vida y hacer de ti mismo una persona diferente. El pasado queda guardado en una cajita en la que apenas caben un boli, dos tickets de tren y alguna que otra foto, pero el futuro necesita, al menos, un camión cisterna. Resulta extraño darse cuenta de que algo que te retumbaba por dentro y que guardabas dentro de ti con gran empeño ahora se ha convertido en algo minúsculo que no logras recordar por mucho que te esfuerces.Pero a su vez es bonito (más bien increíble) crear nuevos recuerdos a cada minuto y más aún, prometerse que esta vez no te vas a permitir olvidar nada, aunque si eso ocurriera (que no va a ser así), ya habrá más recuerdos con los que rellenar ese vacío, porque esta vez, tengo una fábrica de momentos bonitos imposibles de olvidar con patas.

Porque me miento cada día cuando digo que ya no te quiero. Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en donde sea. Porque aún no vino el olvido para llevarse tus palabras. Por los besos que aún me quedan en la boca, por las miles de palabras que nos dijimos. Porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos.. porque, puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante. Porque no sabes la de noches que pensé en presentarme en tu portal, todavia recuerdo donde vives. Porque en cuanto me descuido me atropella algún recuerdo en el pasillo. porque no puedo negarte que te quise sin querer y más que a nadie.